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Baradero y San Pedro gracias a patín

8.10.15

Estos campos de flores amarillas (de soja?) siempre me fascinaron. Pero nos pasa que vamos embalados en la ruta con un destino en mente y nunca paramos. Qué suerte que esta vez lo hicimos!
Íbamos camino a San Pedro y Baradero, donde #hijamenor y su equipo de Patines Imperiales de GEBA darían un show a beneficio.

Ésto fue en el mes de septiembre, cuando la naturaleza nos da unos espectáculos de renacimiento inigualables. Paramos acá a sacar fotos y fue una buenísima idea. Yo en realidad quería pasar la tranquera y correr por los prados cual Heidi.

Pero me quedé del lado de afuera de la tranquera, sacándole también a ella y sus maderas 1500 fotos. Adoro las tranqueras!! [elemento 1 que me hace feliz: tildado!]

Llegamos el sábado al mediodía (temprano) para almorzar en lo de Mónica y César (recomiendo llegar temprano si quieren encontrar lugar). Para mi felicidad: había un molino! Otro de los "habitantes" del campo que me fascinan. [elemento 2 que me hace feliz: tildado!]

Era un día precioso y pudimos comer en la lindísima galería que tienen (con árbol incluido que pasa por el medio del techo). De paso les cuento: es caro y la comida no es gran cosa. Pero el lugar es muy lindo! Además había un perfume a azahares que me enamoró. Era como estar haciendo aromo terapia. De verdad hace bien! El lugar da para quedarse un rato largo, pasear y disfrutarlo.

Me encantó esta combinación de chapa, madera y verde.

La madera y el verde definitivamente se llevan muy bien.

La foto de arriba se llama: "hacer andar el carro y que los zapallos se acomoden" ;) Es muy lindo dar un paseo por la huerta que tienen, de donde sacan muchas de las cosas que usan para cocinar.

De ahí nos fuimos al complejo de cabañas donde paramos. Muy recomendable Cabañas de la Rivera!
Miren lo que era nuestra casa verde sobre pilotes!

Todo este deck para nosotros solos, con reposeras y hamacas paraguayas incluidas.

También un mangrullo (al que se puede subir y ver el río) y un molino :)
Todo rodeado de mucho verde. [elemento 3 que me hace feliz: tildado!]

Detalle de la cabaña azul, que está más aislada y sobre la barranca. Y que adoré.


Después de dejar a #hijamenor en el club de Baradero para su ensayo final pre show, nos fuimos a dar una vuelta por la Costanera.

La costa del río es muy linda y está bien cuidada.

Ahí pueden encontrar este "food truck" que es como el personaje del lugar. Super pintoresco y lleno de detalles.


Viejos galpones abandonados pero muy bien "usados" para reflexiones lúcidas y street art.

Típicas construcciones ferroviarias inglesas bastante bien conservadas, con algunos puestos de venta de artesanías (¿?) adentro. 


Todo tiene onda en el lugar. Los vehículos también!

El domingo a la mañana salimos con #marido a buscar algo rico para el desayuno y nos cruzamos con este almacén bien de pueblo (las cabañas están bastante aisladas, en las afueras de San Pedro). Sabio el perro, eso era lo que había que hacer en una mañana de domingo como esa!!!

A la tarde emprendimos el regreso y nos dimos una vuelta por San Pedro centro (que ya conocíamos) y donde siempre se encuentra algo lindo para fotografiar ;)


De broche final una pasada por Vuelta de Obligado, lindísima vista al atardecer (sí, ya sé, no hay foto de la vista, ups).

No podían faltar mis amigos los caballos! [elemento 4 que me hace feliz: tildado!]

Dame verde, molinos, tranqueras y caballos; y soy feliz.
¿Les gustan las escapadas? ¿Desconectar al menos por dos días, ventilarse, cambiar de aire y de paisaje? ¿Tienen alguna escapada para recomendar?

Yo banco a los banquitos (historias de banquitos reciclados)

5.5.15

Los banquitos son, sin ninguna duda, mi mueble/objeto favorito. Me acompañan desde chica y ahora hay varios en mi casa. Siempre tuve mi "favorito", que estaba en la casa de mi abuela. Tengo gravado en mi memoria estar ahí sentada atándome las zapatillas, como una foto. Ahora lo tengo acá conmigo y lo sigo usando! 
Después de varios años de hacer banquitos para otros comprobé cómo los chicos se los apropian y los convierten en sus "casas", van con ellos a cuestas y los usan para sentarse a mirar tele, ponerse las zapas, lavarse los dientes ... Los grandes los usan como asiento extra, para apoyar cosas, para llegar a los estantes altos altos, como mesita auxiliar. Siento que tienen una combinación ideal entre practicidad y belleza. Acá y acá pueden ver algunas fotos de banquitos de todo tipo y color.
Entre los banquitos y yo hay una especie de atracción "no fatal" :p . De hecho, si no ejerciera un poco de autocontrol, podría perfectamente convertirme en una acumuladora de banquitos. Acá y acá pueden ver algunas historias de banquitos que ya pasaron por el blog.

Desde el año pasado que quiero mostrarles unos banquitos reciclados que hice más o menos en primavera, pero como hay un par que no logro terminar, lo vengo postergando.

Acá a veces los procesos son largos. Cuando son cosas que van a quedar en casa, van a la fila, y a veces tarda en llegar su turno.

Vamos a lo nuestro! Les cuento la historia del banquito azul. El año pasado Vero López organizó una feria para vender viejos muebles y objetos de una institución religiosa para juntar fondos para ellos. Durante la semana fue publicando fotos de lo que había y yo no paraba de suspirar. Pero ese sábado tuve que dar clases a la mañana y partí hacia allá después del mediodía. Cuando llegué casi no quedaba nada! Pero si hay algo que me caracteriza es la perseverancia y bueh ... un poco de cabeza durez (?) también. Me puse a recorrer las habitaciones donde supuestamente no había nada para vender y tirado allá en el fondo estaba este buen hombre. Tuve que convencer a Vero para que me lo venda (porque no estaba a la venta), creo que vio mi cara de enamoramiento y se apiadó de mí. No puedo explicarles los feliz que yo estaba con mi banquito!!!

 El aspecto no era gran cosa. Cómo puede uno enamorarse de algo así, pensarán ustedes ... Yo le ví potencial, nobleza, historia; y sí, también belleza.
La estructura estaba perfecta, pero la parte del asiento muy más o menos. Decidí que le pondría un lindo papel pero primero le rellené los huecos para que quede bien liso y parejo.

 Era tan noble que quería tocarlo lo menos posible. A las patas las limpié bien, las lijé y le dí unas buenas manos de cera. Amo el olor a la cera!!

 Arriba el papel importado con un diseño a tono y protección para que no se arruine. 
Estuvo un tiempo conmigo en el taller porque no podía desprenderme de él. Es tan útil tener un banquito cerca!! El banquito te banca!!! Prometo que lo usé para todo: sentarme, apoyar cosas, pararme y llegar alto ... y él siempre estaba ahí dispuesto a ayudarme ;)

Así está hoy el banquito azul, dando alojamiento a los cactus y suculentas. Ya me conozco y sé que en cualquier momento cambia de lugar y de uso.


La otra historia de banquitos es la de los banquitos ovalados que rescaté de la quinta de mi mamá. En pésimo estado (estético porque la estructura también estaba perfecta). Mucho trabajo para sacarle varias capas de pintura, pero tuvo su premio.
 
Cuando llegué a ésto y vi esa divina madera con esa veta tan particular (y además un olor riquísimo!) decidí que sólo trabajaría con sus patas (que estaban medio feuchas) y dejaría el asiento así tal cual.
Se demuestra una vez más lo que siempre digo que hay que empezar a trabajar estos muebles que uno recicla y ver qué tienen ellos para decir. Me parece muy sabio no decidir de ante mano y ver sobre la marcha cuál es la mejor opción. 

 Le pinté con aerosol las patas y le hice medias para que no se enfríe ;) La tapa me hubiese gustado dejarla al natural, pero como estaba destinado a mi baño, me pareció mejor protegerla un poco.
Así está hoy en su nuevo hogar y disfruto mucho mucho cuando lo veo, todos los días de mi vida. Es un placer muy grande volver muebles a la vida. Saber que estaban abandonados y ahora son usados y apreciados todos los días!
 
 Este banquito tenía un hermano mellizo que también me traje para reciclar. Estaba en peores condiciones, más que nada el asiento.

 {La foto parece una publicidad de Rust-Oleum pero les juro que no. Al menos por ahora no los tengo de sponsor jejeje}
A este banquito también le dí un baño de aerosol en las patas, con medias incluídas. El asiento voy a tener que intervenirlo con papel porque no está en condiciones. En cuanto lo tenga terminado les muestro!

 En los días que estuve trabajando con los banquitos en la terraza, se sumó también este baúl que tenemos hace tiempo. Se había puesto bastante feo y decidí darle una lavada de cara. Me falta hacerle alguna transferencia, pero no logro decidir qué imagen. Queda pendiente también mostrarles el terminado!

Y, para terminar, la anécdota. El peligro de cuando agarro los aerosoles. No te acerques porque te pinto! El perro feo (en pista para ser desalojado de esta casa) se convirtió en un perro cool y se fue a vivir al dormitorio de #hijaadolescente.

Ya saben, si tienen muebles para reciclar, acá estoy para escucharlos y darles una nueva vida para que los disfruten!!!

La sillita amarilla y su feliz historia

15.9.14


Nora nos regaló la sillita amarilla cuando sus hijos crecieron, y los nuestros eran chiquitos.
¡Pero los nuestros también crecieron! Y la sillita quedó guardada. Son esas cosas de las que uno no se puede desprender. Porque les tiene cariño. Porque tienen historia. Porque son importantes. Porque son lindas, únicas y especiales!


Cada tanto está bueno hacer orden. Y revisar las cosas que uno tiene guardadas. Así volvió a aparecer la sillita amarilla. Y yo pensé que no se merecía estar ahí guardada. Que era justo que vuelva a vivir.

Claro que cuando la ví, y decidí volverla a la vida, tuve mil delirios creativos acerca de qué hacerle. Pero cuando le conté a Nora, me dí cuenta que ella la quería igual que antes (aunque me dijo que haga lo que quiera). Y yo justo venía muy inspirada con dos "amarillos" en los blogs de Ro y Lote 93.

 Estaba en bastante mal estado y sacar la pintura que tenía no fue fácil. Tuve que ponerle algunos tornillos que le faltaban y clavar un poco partes que estaban sueltas o flojas. 

 Me la llevé un par de veces conmigo a la quinta, para trabajar también el fin de semana. 
¡Persevera y triunfarás!

Llegó el día de su nuevo nacimiento. Ya estaba lista en la sala de operaciones.

Primero una mano de blanco.

 Y después varias del "famoso" amarillo.

 Las vueltas de la vida. Nora hace casi un año fue abuela. Felix está en el momento justo para usar la sillita amarilla. La misma donde se sentó su mamá. ¿No es lindo?

Nora va a hacer un viaje fugaz al pasado cuando vea a su nieto sentado en esa silla. 

 Así volvió a su hogar, después de haber estado varios años en el nuestro, un viernes a la noche.

 Felix tiene en la casa de su abuela un cuarto sólo para él. Afortunado Felix! Afortunada Nora!
Ahí quedó la sillita amarilla que era de su mamá (perdón, era de noche). Esperándolo a Felix.
¿Se sentará también dentro de unos años un hijo de Felix?

Adoro recuperar estas piezas únicas, especiales, con carga emotiva. No las dejes guardadas ... avisame y las volvemos la vida ;)
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