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Yo banco a los banquitos (historias de banquitos reciclados)

5.5.15

Los banquitos son, sin ninguna duda, mi mueble/objeto favorito. Me acompañan desde chica y ahora hay varios en mi casa. Siempre tuve mi "favorito", que estaba en la casa de mi abuela. Tengo gravado en mi memoria estar ahí sentada atándome las zapatillas, como una foto. Ahora lo tengo acá conmigo y lo sigo usando! 
Después de varios años de hacer banquitos para otros comprobé cómo los chicos se los apropian y los convierten en sus "casas", van con ellos a cuestas y los usan para sentarse a mirar tele, ponerse las zapas, lavarse los dientes ... Los grandes los usan como asiento extra, para apoyar cosas, para llegar a los estantes altos altos, como mesita auxiliar. Siento que tienen una combinación ideal entre practicidad y belleza. Acá y acá pueden ver algunas fotos de banquitos de todo tipo y color.
Entre los banquitos y yo hay una especie de atracción "no fatal" :p . De hecho, si no ejerciera un poco de autocontrol, podría perfectamente convertirme en una acumuladora de banquitos. Acá y acá pueden ver algunas historias de banquitos que ya pasaron por el blog.

Desde el año pasado que quiero mostrarles unos banquitos reciclados que hice más o menos en primavera, pero como hay un par que no logro terminar, lo vengo postergando.

Acá a veces los procesos son largos. Cuando son cosas que van a quedar en casa, van a la fila, y a veces tarda en llegar su turno.

Vamos a lo nuestro! Les cuento la historia del banquito azul. El año pasado Vero López organizó una feria para vender viejos muebles y objetos de una institución religiosa para juntar fondos para ellos. Durante la semana fue publicando fotos de lo que había y yo no paraba de suspirar. Pero ese sábado tuve que dar clases a la mañana y partí hacia allá después del mediodía. Cuando llegué casi no quedaba nada! Pero si hay algo que me caracteriza es la perseverancia y bueh ... un poco de cabeza durez (?) también. Me puse a recorrer las habitaciones donde supuestamente no había nada para vender y tirado allá en el fondo estaba este buen hombre. Tuve que convencer a Vero para que me lo venda (porque no estaba a la venta), creo que vio mi cara de enamoramiento y se apiadó de mí. No puedo explicarles los feliz que yo estaba con mi banquito!!!

 El aspecto no era gran cosa. Cómo puede uno enamorarse de algo así, pensarán ustedes ... Yo le ví potencial, nobleza, historia; y sí, también belleza.
La estructura estaba perfecta, pero la parte del asiento muy más o menos. Decidí que le pondría un lindo papel pero primero le rellené los huecos para que quede bien liso y parejo.

 Era tan noble que quería tocarlo lo menos posible. A las patas las limpié bien, las lijé y le dí unas buenas manos de cera. Amo el olor a la cera!!

 Arriba el papel importado con un diseño a tono y protección para que no se arruine. 
Estuvo un tiempo conmigo en el taller porque no podía desprenderme de él. Es tan útil tener un banquito cerca!! El banquito te banca!!! Prometo que lo usé para todo: sentarme, apoyar cosas, pararme y llegar alto ... y él siempre estaba ahí dispuesto a ayudarme ;)

Así está hoy el banquito azul, dando alojamiento a los cactus y suculentas. Ya me conozco y sé que en cualquier momento cambia de lugar y de uso.


La otra historia de banquitos es la de los banquitos ovalados que rescaté de la quinta de mi mamá. En pésimo estado (estético porque la estructura también estaba perfecta). Mucho trabajo para sacarle varias capas de pintura, pero tuvo su premio.
 
Cuando llegué a ésto y vi esa divina madera con esa veta tan particular (y además un olor riquísimo!) decidí que sólo trabajaría con sus patas (que estaban medio feuchas) y dejaría el asiento así tal cual.
Se demuestra una vez más lo que siempre digo que hay que empezar a trabajar estos muebles que uno recicla y ver qué tienen ellos para decir. Me parece muy sabio no decidir de ante mano y ver sobre la marcha cuál es la mejor opción. 

 Le pinté con aerosol las patas y le hice medias para que no se enfríe ;) La tapa me hubiese gustado dejarla al natural, pero como estaba destinado a mi baño, me pareció mejor protegerla un poco.
Así está hoy en su nuevo hogar y disfruto mucho mucho cuando lo veo, todos los días de mi vida. Es un placer muy grande volver muebles a la vida. Saber que estaban abandonados y ahora son usados y apreciados todos los días!
 
 Este banquito tenía un hermano mellizo que también me traje para reciclar. Estaba en peores condiciones, más que nada el asiento.

 {La foto parece una publicidad de Rust-Oleum pero les juro que no. Al menos por ahora no los tengo de sponsor jejeje}
A este banquito también le dí un baño de aerosol en las patas, con medias incluídas. El asiento voy a tener que intervenirlo con papel porque no está en condiciones. En cuanto lo tenga terminado les muestro!

 En los días que estuve trabajando con los banquitos en la terraza, se sumó también este baúl que tenemos hace tiempo. Se había puesto bastante feo y decidí darle una lavada de cara. Me falta hacerle alguna transferencia, pero no logro decidir qué imagen. Queda pendiente también mostrarles el terminado!

Y, para terminar, la anécdota. El peligro de cuando agarro los aerosoles. No te acerques porque te pinto! El perro feo (en pista para ser desalojado de esta casa) se convirtió en un perro cool y se fue a vivir al dormitorio de #hijaadolescente.

Ya saben, si tienen muebles para reciclar, acá estoy para escucharlos y darles una nueva vida para que los disfruten!!!

Un banco para vivir mejor

5.9.14

Un día hace ya tiempo vi en la casa de mi hermano un banquito de meditación. Banquito que existe, banquito hacia el cual soy atraída mágicamente. Fanática de los banquitos! Mi alma curiosa fue a investigar de qué se trataba … y me propuse hacer mis propios banquitos de meditación. La inclinación que tiene te permite sentarte sobre tus rodillas, en la mejor postura para tu columna (bien derecha) y no morir en el intento. Lo mejor para meditar y hacer ejercicios de respiración cómodamente y que el aire fluya por tu cuerpo.


Mi primer banquito de meditación fue un regalo para Ignacio Escribano, quien fue mi instructor en el Arte de Vivir. Además de ser una bella persona, nos regala una música que hace bien al alma. Realizado especialmente pensando en él, personalizado, único. De ahí en más, ya son muchos los que tienen su Banco OMM! Para mí es un placer especial saber que estoy haciendo algo que le hará bien a otro, un banco para vivir mejor.

El banco omm es ideal para meditar, respirar, encontrar un momento de paz. Pero también para sentarte cerca del piso, de la forma más cómoda y saludable para tu espalda. Además, es lindo. Y seguro queda bien en algún rincón de tu casa. Lo puedo hacer personalizado, con lo que más te guste. No es grande ni pesado, pero es bien firme. 

Si además tenés ganas de usarlo para meditar ... ¡genial! Tener un lugar cómodo para hacerlo es un primer gran paso que podés dar. Está más que comprobado que la meditación es una práctica beneficiosa para todos. Muchos artistas, emprendedores, escritores y otros trabajadores creativos, consideran la meditación como una herramienta para conectar con su estado mental más creativo. La ciencia respalda la idea de que la meditación realmente puede activar el poder de la mente de muchas formas. Las prácticas de meditación pueden ir ligadas a una mejora de la memoria y de la concentración, a un mayor bienestar emocional, a una disminución del estrés y de la ansiedad, y a una mayor claridad mental; y todo ésto ayuda a fomentar la capacidad de pensamiento creativo.

Acá pueden ver la forma más fácil para sentarse en el Banco OMM en la postura clásica (usada para meditar), apta incluso para "no ágiles". 
Aunque los budistas meditan mientras están acostados, mientras caminan y mientras realizan otras actividades, la meditación en posición sentada es la forma más común para la mayoría de nosotros. Pero sentarse "normalmente" presenta algunas dificultades, porque en general no estamos acostumbrados a quedarnos quietos y sentados mucho tiempo y quedamos doloridos (especialmente en las rodillas, la cadera y los empeines). ¡Con el Banco OMM no te duele nada, es cómodo y tu columna está derecha sin esfuerzo!


La postura clásica es la más común entre quienes usamos el Banco OMM, pero yo ya descubrí otras posibilidades. ¡Quizás vos encontrás más!


Cruzadas te permite sentarte con las piernas cruzadas, para meditar pero también para jugar un juego de mesa en la mesa ratona, mirar tele o jugar con los chicos en el piso.




Escritorio es ideal para la cama o el piso, y apoyar en el banco la compu, un libro o un cuaderno. ¡Hay chicos que lo usan como mini escritorio portátil para hacer la tarea!


Ayuda es como cualquier otro banquito. ¡Todos los banquitos ayudan, esa es su esencia! Aunque está un poco inclinado, lo podés usar para llegar a ese lugar un poco alto. Es muy estable.

Pies es un uso que a mucha gente le ayuda a relajar la cintura. Si tenés que estar muchas horas sentada (en la compu por ejemplo), estar un rato con los pies sobre el banco es muy cómodo y descansa la espalda.

Amo este producto porque estoy sinceramente convencida que hace bien. Si querés ver fotos de los Bancos OMM que ya hice podés mirar en Facebook. Para muchos, fue el punto de partida para un cambio de vida, para una vida mejor. ¡Ojalá sea así para muchos más!
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