los caminos de la vida, en el norte
15.12.13
como bien dice el dicho, muchas veces una imagen vale más que mil palabras. por eso este post es muchas más imágenes que palabras.
sólo quiero contarles que mi viaje al norte (Salta y Jujuy) estuvo cargado de contenido simbólico. entre otros, los caminos. que siempre nos resultaban igual o más atractivos o interesantes que los destinos. y los disfrutamos muchísimo. de eso se trata ¿no? disfrutar del camino.
pero ojo. también eran caminos con cierto riesgo, ciertos peligros. caminos de cornisa, precipicios, con zonas de derrumbes, infinidad de curvas, grandes ascensos y descensos, ripio, animales sueltos ... bah ... como la vida misma.
el primer camino que nos sorprendió fue la cuesta del Obispo, en el camino de Salta hacia Cachi. curva y más curva para ir subiendo. y después mirar para atrás y ver el dibujo del camino en los cerros.
la recta de Tin Tin es, justamente, una recta insólita en el medio de los caminos repletos de curvas. trazada por los Incas, grandes constructores de caminos. si además la pueden ver desierta como nos pasó a nosotros, un espectáculo.
cuando uno entra en los pueblitos, encuentra el contraste de esos grandes caminos. unas callecitas angostas, tiernas y pintorescas. como éstas de Cachi. que además parecen detenidas en el tiempo.
recorrer aunque sea una parte de la mítica ruta 40 (que va de punta a punta de nuestro largo país) te da una sensación de plenitud y alegría difícil de describir. y me encantan los caminos de ripio. ideales para transitarlos despacio, contemplando y disfrutando. lo mismo que deberíamos hacer día a día.
encontramos muchos pueblos semi abandonados, por donde antes pasaba el tren. y les daba vida. y en esos pueblos unos puentes ferroviarios que cualquier ingeniero amaría. y yo también. mil fotos le saqué a este puente. y no me quería ir de ahí. sus materiales nobles, casi intactos. y su significado, la importancia que seguro tuvo en su momento. las historias que tiene para contar.
pueblos chicos, con calles de sólo 4 cuadras. caminos cortos. casas de adobe. empedrado. vive alguien acá? no sé, pero transitar esas callecitas es un viaje a otro mundo.
el camino hacia Iruya es absolutamente increíble. breathtaking dirían en inglés. te deja sin respiración. no te alcanzan las ojos para mirar para todos lados. y la cámara para sacar fotos. nosotros nos turnamos para manejar así podíamos mirar mejor. son 50 km. de ripio. y les aseguro que nunca tomaron tantas curvas en su vida. un buen ejercicio. para entender que el camino a veces va para un lado y a veces para otro. y adaptarse.
el pobre GPS no daba a basto con tantas vueltas ...!
y de golpe uno se encuentra con cosas como ésta. parece increíble que no se venga abajo. pero resiste.
para llegar a Iruya y encontrarse con las típicas callecitas en ascenso que se ven en toda la quebrada de Humahuaca. de pueblos colgados en la montaña.
las sopresas que todos los caminos nos deparan. ellas eran muchas más que nosotros y, obviamente, tenían prioridad de paso.
llegando a Salinas Grandes (200 km. cuadrados de sal!) uno tiene vistas como ésta. la inmensidad capturada en un rectángulo.
y volviendo de Salinas Grandes puede pasarte que el camino se meta literalmente en las nubes.
hay caminos que te dan un poco de miedo. no llega a apreciarse bien en la imagen. pero éste era un sendero mínimo al borde de un abismo de varios metros. descubrí ahí que tengo un poco de vértigo. pero le hice frente.
por suerte. porque después de un lindísimo camino rio a arriba, por el cauce casi seco de un río, se llega a un paraíso como éste. a veces el camino implica cierto riesgo, cierto sacrificio. pero después nos damos cuenta que valía la pena.
y sí, más compañeros en los caminos. otros seres que también los transitan, los habitan, los cruzan. y la importancia de respetarlos.
las vueltas de la vida. las vueltas de los caminos.
gracias por haber llegado hasta acá y haber recorrido este camino conmigo!


