mi pequeño gran lugar en el mundo
10.9.13
Hace rato que quería mostrarles un poco de mi taller, mi lugar en el mundo. Y el desafío que lanzó Bla decoración esta semana fue la excusa perfecta para sentarme y hacerlo. Esta vez les voy a mostrar las fotos "más taller" del taller, no tanto de la decoración o la cantidad de objetos especiales que lo habitan.
Este pequeño espacio, un dormitorio de mi casa de unos 2 x 3 metros, está tan lleno de cosas como de sueños. Adoro mi taller. Es un poco un refugio. Yo entro y automáticamente soy feliz. Ojalá pudiera transmitirles por acá también el olor. Una mezcla de olor a madera, a papel, a pintura. Y si la alegría y la buena energía tienen un olor, también debe ser gran parte de eso que respiro cada vez que entro.
Mi taller no es el que a veces vemos en la fotos y nos da envidia porque todo está tan limpio y ordenado. Un poco me parece que allí nunca se trabajara. Yo necesito orden. Como dice Vero Mariani el orden trae también orden mental. Pero también un poco de caos creativo. Siempre me acuerdo que en el escritorio de mi papá/creativo había un cartel que decía "a clean desk is a sign of a sick mind" {un escritorio limpio es un signo de una mente enferma}. Excusa para su desorden, supongo. Pero la realidad es que mi taller es un delicado equilibrio entre orden y desorden.
Este pequeño espacio, un dormitorio de mi casa de unos 2 x 3 metros, está tan lleno de cosas como de sueños. Adoro mi taller. Es un poco un refugio. Yo entro y automáticamente soy feliz. Ojalá pudiera transmitirles por acá también el olor. Una mezcla de olor a madera, a papel, a pintura. Y si la alegría y la buena energía tienen un olor, también debe ser gran parte de eso que respiro cada vez que entro.
Mi taller no es el que a veces vemos en la fotos y nos da envidia porque todo está tan limpio y ordenado. Un poco me parece que allí nunca se trabajara. Yo necesito orden. Como dice Vero Mariani el orden trae también orden mental. Pero también un poco de caos creativo. Siempre me acuerdo que en el escritorio de mi papá/creativo había un cartel que decía "a clean desk is a sign of a sick mind" {un escritorio limpio es un signo de una mente enferma}. Excusa para su desorden, supongo. Pero la realidad es que mi taller es un delicado equilibrio entre orden y desorden.
La primera foto que les presento es muy representativa, porque hay pinceles para cada cosa. un poco de orden y un poco de caos, tal como les decía.
Ésta es una de mis mesas de trabajo. una puerta que estaba en la baulera. Apoyada sobre dos caballetes. Era blanca. Ahora lleva orgullosa las alegres y coloridas marcas de la creación.
El mueble multicolor es ahora un habitante fundamental del taller, donde tuvo su segunda oportunidad después de que lo encontré tirado en una esquina. Tiene su historia, que pueden ver acá. Viven en él pinceles, tijeras, herramientas varias, marcadores, papeles, papeles, papeles y mi delantal.
Éste era un placard, que ahora no tiene puertas. Es una foto simbólica porque se ven varios de los objetos de madera que esperan su collage y atrás mi diploma de honor de la Facultad de Ciencias Económicas {un recuerdo de mi otra vida!}. Y, porque la vida tiene esas vueltas, en el porta retratos pueden ver una postal de Macanudo que dice que las cosas lindas no necesitan marketing {en casa de herrero ...}. Por último aparece acá un muñeco hecho con bloques de madera de colores.
Éste muñeco increíblemente expresivo lo hizo mi hijo Juan, y me lo regaló para el día de la madre.
Y éste atrapa sueños me lo regaló mi hija, hecho con sus propias manos.
Muchos más objetos absolutamente especiales me acompañan en el taller, ya se los mostraré en otro post.
Dentro de mi taller tengo montado mi "taller de fotografía". Todo caserito por acá. Un rollo de papel craft blanco colgado de una barrote, que estiro cada vez que lo necesito y después vuelve a su lugar. ¡Resultó muy práctico!
Algunos de mis elementos de trabajo, los materiales y herramientas que uso para crear.
Las cintas las uso para armar el packaging de los productos, que me encanta. Lo hago siempre distinto y con la misma dedicación que puse en el objeto en sí.
En esta tacita enlozada guardo los pedacitos de lija. acá nada se tira ;)
Otro material fundamental: pedazos de madera, de todo tipo y tamaño. Del tacho de basura de la maderera a la lista de proyectos del taller.
Más cintas, hilos, lanas. Re juntados de acá y de allá.
Los sellos. Entre otras cosas, los uso para armar las bolsas de taller mAnUfActA. Como les dije, todo caserito, hecho a mano, uno a uno, en forma artesanal y con mucha dedicación.
Retazos, pedacitos de papel. Otra muestra de que acá nada se tira y a todo tratamos de darle una oportunidad.
Las amadas, admiradas, deseadas y mágicas washi tape. Quiero todas!
Los pinceles esperan su turno en vasos de Starbucks edición limitada de navidad.
También las herramientas "pesadas" tienen su lugar en el taller. Y a mi me encanta! Estoy pensando pedir para el día de la madre una moladora. Estaré muy loca?
Acá la morsa que me prestó mi hijo Juan. Es muy fotogénica!
Y el torno que me prestó Azul. Eso de apretar el pedal es como muy power.
Me gusta tener cosas prestadas por gente querida, porque es como que ellos están presentes de alguna forma en el taller.
Otro préstamo de mi hijo, su Dremel (un mini torno / taladro). Es una herramienta muy versátil!
Acá acompañado de mi fiel trapo, que aunque lo lave, sigue llevando las marcas de los colores del taller.
De golpe se juntan todos en el taller. Parece una reunión cumbre.
Pero hay ciertos objetos, como este perchero antiguo, que necesitan que las cosas se hagan a mano, sin máquinas. Esta foto también nos muestra el polvo que a veces nos invade en el taller! pero el olor es tan, pero taaaan rico ...
Y ésta otra me hace revivir ese momento, en que afuera llovía torrencialmente y yo adentro trabajaba -en mi refugio- en el mejor de los climas. Mis TiPiTos esperaban ser vestidos con colores mientras bailan sobre la mesa.
Para cerrar este laaargo post, les dejo una foto mía de chiquita, que también habita el taller. Porque mi trabajo en el taller me permite, entre tantas otras cosas, recuperar a esa Lía inocente, auténtica, fresca, alegre, pícara también.
¡Espero que les haya gustado!
¡Espero que les haya gustado!











